lunes, 23 de mayo de 2011

EL BESO. GUSTAV KLIMT




La obra que hemos elegido para su análisis es “El beso”, o como en su título original en alemán “Der Kuss”. Es probablemente la obra más conocida del pintor austríaco Gustav Klimt, pintor simbolista, y uno de los más notables representantes del movimiento modernista de la secesión vienesa.
La obra es un óleo sobre lienzo de 180 x 180 centímetros, realizado entre 1907-08. Actualmente esta obra se expone en la galería de arte austriaca, en el interior de los palacios Belvedere alto y Belvedere bajo.
En el cuadro se podría distinguir varios tipos de pinceladas, vemos como las figuras presentan una pincelada acabada y pulida, alternando toques largos y cortos para conseguir volumen con la aplicación del color. En el prado se observa una pincelada que recuerda un poco al impresionismo ya que son pinceladas cortas y rápidas en sentido vertical.
En cuanto al fondo de la escena, lo desarrolla con pequeñas pinceladas paralelas verticales. Sin embargo, todas tienen en común su ligereza ya que no se aplica una excesiva capa de color.
En lo que respecta a la textura apreciamos una cierta rugosidad en el fondo, da la sensación que si lo tocásemos sería arena, en contraposición con el resto del cuadro en el que la textura es bastante lisa.
Las figuras se definen a través de una línea fina y oscura que delimita el contorno del objeto en relación al fondo, ésta es una línea figural. También podemos ver en la figura femenina líneas verticales en el vestido con el fin de definir claramente el cuerpo de ésta.
Para diferenciar el resto de lo que sería el fondo lo hace a través de la diferenciación brusca de color, esto se ve claramente en el límite de la pradera con el fondo ya que no hace una degradación, sino que pasa del verde al marrón directamente creando una línea imaginaria entre ambos planos.
La luz se crea a través del color, proviene de los personajes del centro a los que se han dotado de una luz y un aura intensa y brillante que ilumina la escena con colores dorados. Su función es simbólica, pues pese a no tratarse de una luz mística, el objetivo de Klimt era expresar la unión mística entre el amor espiritual y el amor erótico, y la fusión a su vez del individuo con el cosmos.
En cuanto al color observamos que predominan tres espacios diferentes: los colores cálidos como dorados, anaranjados…se encuentran en la escena central, la pareja, se enmarca con una aureola dorada, vistiendo ambas figuras de ese color, adornadas el vestido de él por adornos rectangulares, negros y grises, mientras el de ella tiene círculos alternados de colores fríos con cálidos. En el inferior, pleno de verdes, magentas, lilas y amarillos aparecen los fríos; y en el fondo, cálidos de nuevo, con el puntillismo amarillo sobre ocre. Cabe destacar también el contraste existente entre los personajes y el resto del cuadro ya que ambos presentan un tono muy poco saturado, podríamos hablar casi de un color quebrado a diferencia con el resto, en el que los colores son más saturados y brillantes. La composición de todos estos colores se consigue a través del método sustractivo.
En cuanto a su función, en una primera revisión podemos decir que es icónica, en tanto que la tierra es marrón, el césped es verde…esto permite que la identificación del objeto o figura representada sea más rápida. Sin embargo si hacemos un análisis un poco más connotativo podemos hablar de un valor simbólico en tanto que el verde nos simboliza la vegetación, las flores lilas misticismo, los círculos anaranjados del vestido como algo cálido y acogedor…
Referente el espacio, la forma con la que se relacionan las figuras con el fondo que las rodea crean una atmósfera irreal y misteriosa. Vemos que se trata de un espacio plástico, en tanto que la sensación de profundidad se determina por el contraste entre colores. En este cuadro la profundidad atmosférica se consigue a través de acercar y definir más los colores cálidos frente a los fríos que no se encuentran tan delimitados.
La perspectiva, por otra parte es bidimensional y especificando aun más, plana con escenas yuxtapuestas, esto se aprecia en las figuras que están sobre la pradera que se yuxtaponen a ésta, creando una ligera sensación de profundidad, ya que el césped continúa tras ellos; sin embargo, ambas se encuentran en el mismo plano.
El fondo tampoco existe, ya que las figuras se encuentran arrodilladas y por lo tanto la posible arena no está concebida en una perspectiva real. Sobre las figuras que venimos hablando, se encuentran dibujadas en un plano general corto, ya que abarca la figura humana entera con espacio por arriba y por abajo y con un ángulo de visión en ligero contrapicado, esta elección podría tener el sentido de transmitir grandiosidad a la imagen.
El tipo de esquema compositivo que aparece en el cuadro podríamos decir que está basada en la forma, expresados mediante figuras geométricas, son dos los tipos de composiciones que están presentes, una rectangular que equivaldría a la figura masculina y otra triangular, que sería la femenina. Este tipo de composición pudiera ser no estar realizada al azar, puesto que este cuadro está cargado de erotismo, y las formas no hacen más que apoyar este sentido. El rectángulo representado como símbolo fálico y el triángulo como útero.

Esto se ve más claramente en la siguiente imagen:

En la composición también domina el escorzo,
La cabeza de la mujer presenta una escorzada postura,
inclinada hacia atrás y vuelta de lado,
mirando hacia el espectador a pesar de sus ojos cerrados.
El hombre también presenta una escorzada postura, sujetando con sus manos la cabeza de la amada, dejando ver sólo la cabeza coronada de flores.
Su ancho cuerpo y su actitud de dominio son dos elementos claves en la composición

Por el ritmo podemos decir que pese que se tiende al equilibrio, existe un desequilibrio de masas en la parte derecha. Si solo existiese la figura, habría un gran desequilibrio ya que la parte inferior del cuadro se quedaría sin apoyo para las figuras. El mayor desequilibrio se encuentra en la parte derecha de la imagen en yuxtaposición con el resto. El peso recae de forma vertical y central, ya que el mayor peso se concentra en esta zona.

Para hablar de una composición fundamentada habría que conocer un poco de la historia y trayectoria de Gustav Klimt. Así, la aplicación de los colores dorados tan decorativos, el adorno de las ropas o los detalles florales son característicos de este autor que coinciden con el arte Nouveau de la época. Concretamente esta obra está en el cenit de su “Época Dorada”.
El tema y las formas también guardan relación con el autor, aunque Klimt tiene obras de temáticas muy variada, el tema gracias al cual más ha destacado ha sido la sexualidad femenina. Ha representado a la mujer en todas sus facetas y siempre con sus peculiares formas decorativas que hacen sus cuadros fácilmente reconocibles. Su visión de lo femenino parece obsesiva, es sabido todas las relaciones e hijos ilegítimos que el pintor tuvo durante su vida. En esta escena vemos como se refleja ese erotismo: un beso que parece eterno, un abrazo estrecho, y los ojos cerrados de ella, viviendo intensamente el momento. Expresado de forma figurativa, ya que representa imágenes reales aunque un tanto distorsionadas.
Para finalizar fundamentar la perspectiva, si nos fijamos, quizás encontremos una similitud con aquellos mosaicos bizantinos, carentes de fondo, con figuras planas, excesivo decorativismo…esto se debe a que “El Beso” fue la reacción ante los mosaicos bizantinos de Ravenna, en Italia 1903.